Me topé con esto por casualidad. Un radiotelescopio operado por un aficionado en el desierto de Atacama, que suele transmitir en directo el espectro radioeléctrico. El 3 de marzo de 2025, a las 03:47 UTC, registró algo que no tendría que estar ahí: una portadora estable en 2.380 MHz. Duró 47 segundos. Luego silencio.
La frecuencia 2.380 MHz está asignada al servicio de comunicaciones con sondas interplanetarias. He estado mirando las efemérides de todas las misiones activas en esa ventana horaria. No hay ninguna sonda cuya posición coincida con el origen de la señal.
Tres estaciones de radioaficionados hicieron una triangulación independiente. Las coordenadas que obtuvieron no aparecen en los catálogos de NORAD ni en los registros públicos de la NASA. No es ruido térmico. No es un satélite en órbita baja. No es un fenómeno astrofísico. El ancho de banda es demasiado estrecho para ser cualquier cosa natural.
Los archivos originales —espectrogramas, grabaciones, registros de azimuth— están disponibles para quien quiera revisarlos. La señal no ha vuelto a repetirse desde entonces. Sigo mirando.